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Mar 12

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Nuestro experto: Guía de compra de discos duros externos

Guía de discos durosEn los últimos años, el consumo de discos duros ha aumentado de forma espectacular por la creciente necesidad de los usuarios de almacenar más y más. Los archivos digitales (fotos, vídeos, documentación personal y profesional) que guardamos son grandes en número y en tamaño.

Muchos usuarios tienen suficiente con el espacio de disco duro interno de sus equipos. Sin embargo, muchos otros adquieren discos duros externos para ampliar la capacidad.Y también para una rutina que nadie debería obviar: hacer copias de seguridad de los archivos más sensibles y relevantes.

Copias de respaldo
¿Qué archivos sería una catástrofe perder? Pues seguramente ciertos documentos de trabajo de gran importancia. O bien aquellas fotos familiares nos hemos descargado desde la cámara en el ordenador de sobremesa. Todos esos archivos los debemos conservar en algún dispositivo de almacenamiento externo. Sólo así nos aseguraremos de que están a salvo.

Las fotos y vídeos personales y familiares son, seguramente, el patrimonio digital más apreciado por cualquier consumidor de tecnología. ¿Qué pasaría si el disco duro de nuestro sobremesa se estropea y no tenemos ningún backup o copia de respaldo de esas fotos y vídeos que en tanta estima tenemos? El valor sentimental de lo que perdamos será siempre incalculable.

Preguntas antes de elegir dispositivo
Antes de comprar un disco duro externo, debemos hacernos algunas preguntas. Se trata de hacernos con el dispositivo que mejor se ajuste a nuestras necesidades.

Para empezar, debemos saber si vamos a almacenar mucha información. Es obvio. Cuánto más archivos y más pesados sean éstos, más capacidad debe tener el disco duro. O discos duros, porque muchas veces, con un solo disco duro no vamos a tener suficiente.

Si cada día grabamos con nuestro smartphone de última generación o con la videocámara digital, tendremos que pensar en comprar un disco duro de alta capacidad (los hay de hasta 3 terabytes; es decir, de 2.000 o 3.000 gigas). Si sólo queremos guardar fotos familiares, no hace falta que el disco tenga tanta capacidad.

Otra pregunta que nos debemos hacer es el lugar de uso que prevemos para ese nuevo dispositivo. ¿Vamos a transportar el disco duro de un lado a otro, o lo vamos a tener siempre en casa?

Más interrogantes: ¿Queremos compartir los datos en red o solo le vamos a dar un uso personal? ¿Queremos que el dispositivo sea rápido a la hora de transferir información desde o hacia el ordenador?

Guía de discos duros
Evitemos el ‘Síndrome de Diógenes Digital‘
La capacidad del disco duro se debe ajustar a nuestra necesidad real. Si bien es cierto que es mejor que sobre, que no que falte, a veces esa afirmación es una coartada para almacenar de todo. Para guardar cosas sin criterio.

Se habla del Síndrome de Diógenes Digital: así como hay personas que guardan en casa los objetos más inservibles y extraños, hay usuarios que conservan archivos digitales hasta la extenuación. Y lo hacen “por si algún día me hace falta”.

Aconsejamos por tanto guardar sólo aquello realmente necesario. Tengamos en cuenta que un disco duro con mucha información accesoria ralentiza las copias de seguridad y dificulta las búsquedas. Por otro lado, si perdemos los datos y los queremos recuperar, lo vamos a tener más complicado.

En este punto, el consejo que debemos dar es comprar un dispositivo siguiendo el criterio de unas expectativas realistas de almacenamiento de información. No nos pasemos en cuanto a capacidad. Como hemos escrito antes, pensemos sólo en aquello que honestamente nos hace falta guardar. Ni más, ni menos.

Además, tengamos presente que la tendencia de mercado es hacia un abaratamiento progresivo de los precios de los dispositivos. Si más adelante nos hace falta más espacio de almacenamiento, siempre estaremos a tiempo de comprar un disco duro adicional.

Dispositivos fijos, móviles y con cifrado de datos
Si deseamos un disco duro externo portátil, la mejor opción es un dispositivo de 2.5”, que se alimenta y conecta por USB. Son ligeros, compactos y muchos de ellos son muy estéticos. Si los vamos a transportar constantemente, es bueno que pensemos en comprar dispositivos con carcasas hechas de materiales anti-deslizantes.

Asimismo, estas carcasas puedan absorber las vibraciones ocasionadas por un golpe. La parte negativa de estos dispositivos es que este tipo de carcasas obstaculizan la correcta disipación del calor que genera el disco duro.

Si el disco duro que buscamos va a estar inmóvil, podemos elegir un disco duro de 3.5”. Pueden ofrecer varios tipos de conectividad (USB, red, Firewire…) y poseen un cable de alimentación con transformador (obtienen la energía de la red eléctrica).

Los equipos fijos son más seguros: suelen asegurar una mejor ventilación y una mayor solidez. Por eso son el equipo ideal en el que guardar copias, por ejemplo, de las fotos de los eventos familiares o de viajes.

Para los más preocupados por la confidencialidad de la información almacenada, los expertos recomiendan adquirir equipos con sistema de cifrado de datos. Incluso es posible dar con dispositivos que realizan una autenticación biométrica (huella dactilar).

Conexión USB, la más habitual
La conexión USB es la más práctica, porque nos va a resultar útil con una gran infinidad de equipos informáticos. Si optamos por esta opción, la versión que permite una mayor velocidad de transferencia de datos es la USB 3.0. Si deseamos compartir la información con otros usuarios, debemos asegurarnos de que el disco duro externo ofrece esa prestación.

Y no nos podemos olvidar de los discos duros multimedia (conexión USB y HDMI), que podemos conectar a la tele o al proyector. Se trata de unos equipos que hacen la función de almacén de archivos y que, a la vez, pueden reproducir.

¡Feliz almacenamiento de tus contenidos más apreciados!

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